Una boda es uno de los pocos momentos en que la corbata pasa de accesorio a protagonista. Las expectativas son altas y los errores, muy visibles.
El novio
- Boda de día: Corbata clara, en champán, tonos cálidos o azul pálido. Con un pañuelo de bolsillo a juego.
- Boda de noche: Tonos oscuros, burdeos o negro. Clase sobria y atemporal.
- Boda de destino o jardín: Un estampado paisley en tonos terrosos. Elegante sin ser rígido.
El padrino y los testigos
La norma habitual es coordinarse con el novio, no eclipsarlo. Si el novio lleva corbata azul, los padrinos pueden llevar un tono más oscuro o claro del mismo color.
El invitado
Regla básica: nada de blanco y nada que llame más la atención que los protagonistas. Los azules, los grises y los verdes discretos son siempre una apuesta segura.
El padre del novio o de la novia
Clásico y distinguido. Una corbata lisa en burdeos o azul marino con un pañuelo de bolsillo coordinado es la fórmula infalible.
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